El suelo, el aliado olvidado

Aunque el dilema y los efectos del cambio climático son bien conocidos por el público en general, la conciencia colectiva global no dejado de lado una de las herramientas más importantes para combatir sus drásticas consecuencias: nuestros suelos.

Los suelos de nuestro planeta son vitales para la supervivencia de todos los organismos. Proporcionan la tierra necesaria para que podamos vivir y obtener nuestros alimentos además de la protección y regulación necesaria en diversos procesos vitales. Sin embargo seguimos haciendo caso omiso de la gran importancia que tienen los suelos a través de su destrucción a corto plazo con acciones tales como la deforestación, la contaminación, el exceso de pastoreo y el uso insostenible de la tierra. 

El suelo como último instrumento de almacenamiento de agua

La capacidad de los suelos para retener y almacenar el agua es fundamental. No sólo hacen que la tierra se vuelva más fértil, mejoran la seguridad alimentaria y disminuyen la necesidad de riego, sino que también proporcionan resistencia a las inundaciones y las sequías.

El suelo para combatir el cambio climático

Cuando se gestionan de manera sostenible, los suelos pueden desempeñar un papel importante en la mitigación del cambio climático mediante el almacenamiento de carbono. La deforestación, el pastoreo excesivo y las prácticas agrícolas abusivas hacen ineficaz esta característica del suelo. Según la FAO, si no se pone mayores esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la agricultura, la pesca y la silvicultura, estas podrían aumentar un 30% adicional para el año 2050.

Bienestar Humano

Los suelos garantizan la seguridad alimentaria, proporcionando tierras para los cultivos y de pastoreo para alimentar al ganado. La degradación del suelo conduce a la pérdida de los microorganismos del suelo así como la perdida de los macronutrientes que estos poseen, necesarios para producir alimentos saludables que contengan todos los nutrientes necesarios para la salud de las personas. Los suelos también proporcionan la base para una serie de servicios culturales de los ecosistemas, lo que contribuye a la subsistencia humana.

El suelo como  anfitrión de la biodiversidad

De acuerdo con la FAO, una cuarta parte de la biodiversidad del planeta está sostenida por los suelos de la Tierra. Los organismos del suelo son responsables de realizar las funciones vitales dentro del ecosistema del suelo, desde el mantenimiento de la estructura, a los procesos hidrológicos y gaseosos, así como el mantenimiento del ciclo de los nutrientes y la regulación de plagas y enfermedades.

Los suelos de la Tierra son extensos y ya se enfrentan a retos difíciles. 2015 fue nombrado el Año Internacional del suelo, con el fin de elevar el nivel de concienciación para que sea posible comenzar a revertir el impacto humano y sus efectos sobre este importante aliado. ¿Dónde empezar? Por la gestión sostenible de la tierra y el suelo con acciones como: la planificación del uso del suelo, la restauración y la rehabilitación de tierras abandonadas, la adecuada gestión de residuos, la rotación de cultivos, labranza mínima, cubiertas verdes, todo lo que aumente el contenido de materia orgánica ... Estos son sólo algunos de los muchos pasos que se deben tomarse, y pronto.